Paso a paso cómo hacer jabón líquido casero

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Todo el mundo conoce la gran variedad de jabones que hay actualmente en el mercado pero no hay nada como hacer tu propio jabón casero, algo que podemos hacer de una manera muy fácil y rápidamente. Crea tu propio jabón natural casero con muy poco esfuerzo y todavía menos gasto.

Si queréis tener vuestro propio jabón casero necesitaréis estos ingredientes:

  • Dos pastillas de jabón puro
  • Aproximadamente tres litros y medio de agua destilada
  • Aceites esenciales o si se desea también puede usarse extracto de vainilla

Forma de preparación

Con un rallador de queso fino comenzaremos a rallar las pastillas de jabón hasta que se tenga una gran cantidad de jabón rallado. Por otro lado calentaremos el agua en una olla grande hasta que hierva y cuando lo haga bajaremos el fuego al mínimo.


Echaremos el jabón y comenzaremos a remover hasta que los pequeños copos se hayan disuelto; por eso es preferible que el rallador sea fino, de lo contrario los copos de jabón más gruesos tardarán en derretirse y el proceso llevará más tiempo.
Una vez hayamos retirado del fuego la mezcla hay que dejarla reposar entre 12 y 24 horas. Notaremos que se espesa, pero hay que removerla de vez en cuando para que no quede demasiado dura, pero no insistir demasiado y hacerlo suavemente.

El momento de removerlo durante su reposo es ideal para añadir los aceites esenciales o el extracto de vainilla. Se va echando poco a poco mientras se remueve y así hasta que se considere que el aroma ya es el adecuado.

El último paso del proceso es echar el jabón en recipientes para almacenarlo. En el mercado venden dispensadores de jabón a buen precio que serán ideales para almacenar el jabón y usarlo siempre que lo necesitemos. De esta forma tendremos una gran cantidad de jabón por mucho menos dinero del que imaginamos, con el olor que deseemos y completamente natural.

2 Comments

  1. xao

    30 octubre, 2014 at 19:31

    se puede usar jabon neutro y las escencias donde se pueden conseguir

    • María

      1 marzo, 2015 at 17:48

      Ah se me olvidaba, puedes aprovechar los restos de varios jabones y si le incorporas miel, aunque luego el jabón quede más blando, es mejor pues deja la piel más suave y no con el carecterístico áspero del jabón. Si lo haces con miel, procura envolver el jabón en papel de seda para guardarlo en un armario por ejemplo e ir cortando trocitos según te haga falta.

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